Tomar en serio a los niños

Por Gina A. Flores 

Hoy es el Día del Niño y yo, Gina, quiero aprovechar la ocasión para hacer una reflexión… Hoy, además de celebrar a los niños, creo que debemos empezar a tomarlos en serio. No sólo me refiero a hacernos responsables de su cuidado y formación, sino a tomarlos en serio como personas con ideas, opiniones, aspiraciones, sueños, miedos y limitaciones como nosotros, los adultos.

Los niños son pequeños en tamaño, y los adultos somos tan básicos que hacemos una asociación simplista entre su tamaño y lo que ellos son como seres humanos. Percibimos lo que piensan, dicen y sienten como pequeño, sin mucha importancia. Incluso decimos: “sólo es un niño, no le hagas caso”; “tú, como eres niña y estás chiquita no sabes lo que dices, ya crecerás y entenderás”. Así, no creemos realmente en ellos y no los tomamos en serio. Nunca buscaríamos a una niña para pedir un consejo; nunca pensaríamos en un niño como portador de buenas ideas. Es más, los mantenemos al margen de muchas situaciones porque pensamos que es inútil explicarles, para qué, si no podrían aportar nada.

Muchas niñas y niños me han demostrado lo contrario. Como adultos, les llevamos a los niños años de desarrollo y de experiencia. Estos años nos dan conocimiento del mundo para anticiparnos y adaptarnos a múltiples situaciones; para ponernos en el lugar de otros. Así lo hacemos cuando platicamos con otros adultos; y así deberíamos hacerlo cuando platicamos con los niños. Merecen el tiempo y la atención que le ponemos a un adulto. Las experiencias de aprendizaje que pueden brindarnos son invaluables.

Imaginación y creatividad, que en muchas ocasiones se apagan en la adultez, están a flor de piel en la niñez. En situaciones críticas, donde por más que buscamos una solución y nada resulta, pensar totalmente diferente a lo convencional e idear nuevas maneras de enfrentarlas puede dar con lo que buscamos. Los niños son expertos en eso, en ver las cosas de manera distinta. Pensamos que sólo juegan y que el juego no tiene gran importancia. Estamos equivocados, dentro de cada juego se esconde una gran sabiduría, sólo es cuestión de saber adaptarnos a los niños y tomarlos en serio. Es tu deber si eres madre o padre, si convives o trabajas con niños; además, te traerá grandes experiencias y mucho aprendizaje.

Hoy, quiero felicitar a todos los niños e invitarlos a seguir jugando, imaginando y soñando; e invitar a los adultos a que lo hagan con ellos. Y quiero hacer un homenaje especial para ti, Emily… quiero agradecerte tantas tardes de libertad de pensamiento y emoción, llenas de palabras espontáneas y detalles mágicos. Entre tantas cosas, aprendí contigo que algunas veces lo mejor que puedes hacer por alguien es estar ahí, que sienta tu presencia, aunque no hagas nada. Sobre todo, aprendí que a veces el silencio es necesario para que las palabras adecuadas surjan y el corazón sane. ¡Gracias, muchas gracias, Emily! Gracias también a tu mamá, por tomarte en serio y por permitir que compartas lo que eres a todos los lugares que vas.

Para Emily Akari Zavalza Ortiz.

 

 

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