¿Te digo un secreto?

Por Eréndira Corona Bobadilla

Hay muchas cosas que los demás conocen de mí, por ejemplo, el color de mi pelo o mi estatura. Pero lo que no saben, es que cuando soplo mi dedo meñique, a parte de que me pongo toda roja, me puedo hacer chiquita, tan chiquita como para entrar por tu nariz sin que te des cuenta. Suena raro, yo sé, o hasta te puede dar asco, pero créeme, es maravilloso.

No uso esta particular habilidad para entrar por las narices de mis compañeros en la escuela, eso es seguro. Pero sí para disfrutar por más tiempo un chocolate cuando solo me dan un pedacito. También es útil cuando mi hermana mayor olvida las llaves de la casa, dentro de la casa, o cuando en el camión o en el auto somos muchos y no hay espacio.

Nací así, en realidad mi mamá está muy agradecida conmigo por eso, porque en un momento ella estaba embarazada de mí y todo le dolía; al otro yo ya estaba fuera, sin tanto dolor, gritos o empujones.

En realidad, no entendían nada, no sabían dónde estaba, hasta que escucharon un llanto, más bien fuerte, de un ser minúsculo acomodado en los guantes de la doctora. En cuanto comencé a chuparme el pulgar, crecí.

 

Para mí también era confuso, a veces. Nacer, y luego ser bebé es ya de por sí complicado y confuso, y si, además, nunca sabes qué tamaño vas a tener se complica aún más la cosa. Poco a poco, fui aprendiendo a controlar mi tamaño y a diferenciar el pulgar del índice. Y el día de hoy, esta habilidad es algo que disfruto mucho.

Pocas personas saben sobre mi pequeño gran secreto, solo los que son más cercanos a mí. Al final, lo pequeño es más fácil de ocultar que lo grande, aunque no por ello menos valioso.

En fin, hoy te lo cuento a ti porque estás leyendo estas líneas y así eres testigo de algo muy especial. Es un secreto entre tú y yo que te quiero compartir: con el paso del tiempo he aprendido a manejar tanto mi habilidad, que incluso he logrado entrar a algo muy grande, ¡creo que por fin he logrado también meterme a internet! Y, no sé si te diste cuenta, pero he andado paseando entre estas letras y te ves muy feliz e inteligente, ¡no dejes de leer nunca!

 

 

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