¿Por qué quiero ser una princesa? (o no, quizá quiero ser un niño)

Por Erandi Barbosa Garibay

Muchas niñas hemos crecido viendo las películas de Disney. Yo, a mis 31 años, he visto bastantes. Es difícil no identificarse con las princesas, ellas son las protagonistas de muchas de las películas que vemos. 

En lo personal, mi favorita es Mulán. Me gusta porque es auténtica y lucha por lo que cree correcto. Aunque eso vaya en contra de las “reglas”o de lo que opina la sociedad. Me gusta creer que soy un poco como ella. 

También me gusta Aurora, porque a pesar de sus desventuras no deja de creer en el amor. Aunque es un poco ingenua. Pocahontas es otro gran modelo, pues es independiente y muy sabia. ¿Y qué decir de Mérida? Tampoco le gusta que le digan lo que tiene que hacer, pero es disciplinada y busca ganarse lo que quiere. A veces me gusta ser como Blancanieves, amable y generosa; otras, trabajadora como Cenicienta; también soy una gran lectora, como Bella; a veces puedo ser un poco rebelde, como Ariel, y también un poco testaruda.

 

Todas las princesas tienen muchas cualidades que pueden gustarnos o no, ¿sorprendente? Para nada. La realidad es que ellas, como personajes, son creadas con personalidades tan únicas y reales para que nosotros podamos ver algo de nosotros en ellas. Y entonces, nos gusten las películas en las que salen.

Como dije, tengo 31 años, y soy mexicana. Eso quizá no diga mucho, tengo que explicar que mi piel no es clara, mi cabello no es rubio, ni lacio y mis ojos no son azules, ni verdes, ni color miel. Podrás preguntarte entonces, ¿por qué mi princesa favorita es Mulán, si físicamente no somos iguales? Porque ella es china y yo mexicana. Pues bueno, yo creo que las princesas pueden tener el cabello del color que sea, mientras conserven las cualidades que describí al principio. Esas son las características que me gustan de ellas, y por las cuales me siento identificada.

Las características físicas responden muchas veces a razones de mercadotecnia, por lo que pueden gustarnos o no, podemos estar de acuerdo o no. Por ejemplo, cuando las hadas madrinas de Aurora se pelean por el color del su vestido durante el baile final, yo quería que ganara Primavera, porque me gusta más el azul que el rosa, pero parece que al final ganó Flora, pues todas las muñecas que venden de Aurora tienen vestido rosa. Seguramente, en algún estudio de mercado descubrieron que se venderían más muñecas con el vestido rosa; además, Cenicienta tiene un vestido azul, quizá quisieron que hubiera algunas diferencias entre ellas.

En resumen, te recomiendo que cuando veas una película, hagas como yo y veas más allá del color de ojos de las princesas, y así descubras cuál se parece más a ti en sus gustos, sus mañas o su personalidad. Incluso está bien si no te identificas con ninguna princesa. Confieso que mi personaje favorito de todas las películas de Disney es Grillo, de la Espada en la piedra. No soy un niño rubio, pero ¿qué importa?

 

Be the first to comment

Leave a Reply

Your email address will not be published.


*