Construir una casa con poesía

Por Itzel Chávez

“No creo que exista un lector más sincero y exigente que un niño”

Hoy te presentamos a Alejandro von Düben, un chico de apellido extranjero, cabellos rizados y palabras en las manos.  El pasado 28 de febrero fue nombrado ganador del Segundo Certamen de Literatura Infantil y Juvenil FOEM 2017, con la obra 20 poemas para construir una casa.

Von Düben es un joven con aficiones no tan distintas a los demás, le gusta jugar ps4, ver futbol, escuchar música y acariciar gatos… pero también le apasiona alcanzar cosas con los ojos, hacerse muchas preguntas, construir mundos con palabras y comerse las uñas con chile y limón.  Su pasión por la literatura comenzó cuando tenía ocho años y le gustaba leer a Édgar Allan Poe y otras historias de terror. Pero su amor por la poesía nació ocho años después, con mucha locura en sus zapatos.

Para Alejandro, “la poesía es un pequeño milagro” que puede aparecer en cualquier parte “un cuaderno, un documento de Word, una servilleta” y hasta  “en las paredes de los baños”.  La escritura es: “un oficio y, al mismo tiempo, un castigo alegre, un juego divertido en el que muchas veces pierdes. Eso sí, disfruto bastante el imaginar lo que quiero escribir, de qué va a tratar, qué forma tendrá la idea que poco a poco irá tomando cuerpo sobre una página en blanco”.

Es con este poemario que el autor incursiona en la literatura infantil: “Es la primera vez que escribo para niños, aunque desde hace muchos años quería hacerlo, pues creo que la literatura infantil tiene mucho potencial, más que nada por las exigencias rítmicas, visuales, temáticas (y etcétera), que podrías esperar del público infantil y que todo autor debe tomar en cuenta. No creo que exista un lector más sincero y exigente que un niño”. 

Hemos escuchado hablar de cuentos o novelas para niños pero  ¿poesía? Alejandro nos cuenta por qué los niños pueden disfrutar de la poesía: “Por la tremenda capacidad creativa que tienen, la imaginación que se les desborda por todas partes, el ingenio que poseen; todas éstas son cualidades de los niños, pero también de la poesía. Por eso creo que es natural que puedan disfrutarla. La poesía les corresponde. Pareciera algo mutuo. Van de la mano”.

“La infancia es la época que siempre he querido vivir de adulto” 

Este poemario se llama así porque “todos son poemas inspirados en los espacios o las cosas comunes que hay en cualquier casa. Es una idea de un conjunto de poemas que reescribí muchas veces. Un poemario que constantemente destruí sobre el mismo terreno, hasta que ahora por fin parece estar firme y algo acogedor, tal como una casa”. Los temas presentes son situaciones cotidianas dentro de una casa, cosas que seguramente te has cuestionado de niño como ¿a dónde va la luz cuando no está en la casa?

Por otra parte, Alejandro nos menciona que sus poemas favoritos del libro son “Los que escribí más rápido y me transformaron la boca en una enorme sonrisa cuando pude terminarlos. Creo que fueron los más bobos, pero que tienen algo de humor”.

Y para dejarte todavía más “picado” con este poemario, te regalamos el inicio de este bello poema que Alejandro nos comparte porque “creció tanto que al final ni alcanzó a meterse dentro de las páginas”:

 

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