La escuela perfecta

Por: Cristina Varela

Como papás, con frecuencia nos cuestionamos acerca de nuestro papel como responsables de la formación de nuestros hijos. Aparecen bastantes dudas acerca de si estamos haciendo lo correcto. Y ¿cómo no pensarlo?, si estamos hablando de nuestro legado. Esas dudas inevitablemente se extienden a las escuelas. Buscamos que reciban una educación de calidad. Nos interesa una escuela donde nuestro hijo desarrolle todas sus potencialidades, con clases extras, contenidos de calidad, métodos eficientes y profesores calificados.

En pocas palabras buscamos la escuela perfecta. En esa búsqueda preguntamos a otros papás sus malas y buenas experiencias, pedimos recomendaciones, investigamos por internet cuáles son las mejores escuelas, las que utilizan los métodos en auge o que se utilizan en países más desarrollados, y también los costos de las mismas, pues con frecuencia tenemos dudas acerca de la calidad de la escuela pública.

¿Cómo elegir la escuela perfecta?

Después de esa gran cumulo de opciones, llega el momento, tenemos que elegir a dónde es que inscribiremos a nuestros hijos. Difícil elección, pero ¿cuál es el mejor proceso para tomar esa decisión? Lo que debemos considerar, más allá de todas las clases extracurriculares y retos de aprendizaje de esas escuelas, son las características y posibilidades de nuestros hijos. La escuela perfecta es aquella en donde nuestros hijos sean capaces de desenvolverse con soltura, sin presiones ni estrés.

Es crucial considerar escuelas que vean la educación como un proceso y no como un resultado. Un proceso en el que el niño resuelve problemas en función de sus capacidades y se le estimula a que continúe aprendiendo. Es decir, aquella donde él pueda enamorarse de esa mágica sensación de aprender cosas nuevas día con día. Pero allí es donde esa decisión hacia la escuela nos retorna nuestras responsabilidades como padres. Ninguna escuela será perfecta si no trabajamos como un equipo: el padre fortaleciendo y enseñando en casa; y los profesores promoviendo el aprendizaje de las ciencias.

La realidad es que ninguna es la escuela perfecta. Todas las escuelas pueden convertirse en estimulantes si trabajamos en equipo y no le dejamos a los profesores toda la responsabilidad de formar a nuestros hijos.

Be the first to comment

Leave a Reply

Your email address will not be published.


*