Filosofía para niños, una entrevista con Mónica Velasco

Por Itzel Chávez 

Si has estado cerca de un niño de tres años, seguramente, ya te habrás enfrentado a los interminables ¿por qués?  Los niños son filósofos por naturaleza, desde pequeños se cuestionan sobre todo lo que hay en el mundo. 

Cuando somos niños no damos por sentado nada. Al contrario, todo es cuestionable, incluso, las verdades que como adultos consideramos absolutas. Es esta “asombrosa capacidad intuitiva de descubrimiento”  la que Matthew Lipman encuentra como ideal para desarrollar un programa de Filosofía para Niños.

La Filosofía para Niños es un proyecto educativo iniciado en Estados Unidos por Matthew Lipman, y adoptado después en todo el mundo. En México, uno de los referentes de esta práctica educativa es Mónica VelascoAceves Vidrio, quien dirige el Centro de Filosofía para Niños de Guadalajara y aprendió de esta metodología con el propio Lipman. El día de hoy,  Día Mundial de la Filosofía, hemos pedido a esta sabia mujer una entrevista.

Mónica tiene las características que sin duda debe tener cualquier partera o partero de ideas. Ella irradia calma y sabiduría. Es una atenta guía en la comunidad de indagación: paciente escucha, observadora y perspicaz. Cual directora de orquesta, sabe guiar a los participantes, con sutileza, para invitarles a adentrarse en su propio pensamiento.

La filosofía, nos dice Mónica, “ofrece muchos elementos para estructurar nuestro pensamiento de manera correcta. La idea es que a partir de un buen pensamiento uno estaría en posibilidades de tomar mejores decisiones en la vida.”

Por eso, la filosofía tiene mucho sentido en la infancia, ya que “los niños desde pequeños tienen la necesidad de entender lo que les pasa, lo que viven y de encontrar ciertas líneas para saber cómo actuar y cómo desenvolverse en la vida”. Mónica advierte que la propuesta de Lipman es muy valiosa:  

“Primero, porque les abrimos un espacio de diálogo a través del cual ellos pueden ir clarificando su  forma de pensamiento. Y segundo, porque tenemos la posibilidad de tratar con  temas que les importan y a los que se ven expuestos de forma cotidiana como es: la justicia, el hablar con la verdad, lo que es la experiencia de la maldad y la bondad”.

Además, ella considera que incorporar desde una formación temprana las herramientas que ofrece la filosofía es incluso una “responsabilidad educativa”. Porque, de esta forma, es posible “aprender a vivir, a convivir, a entendernos, y a pensar las cosas de la mejor manera que podamos”. 

Tal vez, enseñar a hacer filosofía a los más pequeños puede sonar complicado, pero no lo es. Al contrario. Los niños se apropian de esta práctica de manera muy natural, “a través del ejercicio cotidiano de hablar y dialogar con otros, con una estructura o vigor de pensamiento.”

Entonces, ante la pregunta de ¿cómo se apropian los niños de la filosofía?, Mónica responde con un razonamiento simple pero completamente lógico: ellos aprenden practicando. Este, nos dice ella “es uno de los principios básicos de la propuesta de Lipman, uno aprende hablar, hablando; a caminar, caminando; y uno aprende a pensar mejor, haciendo el ejercicio de pensar mejor.”

Lamentablemente, son pocos los espacios que tenemos para pensar. Vamos por la vida a prisa, sin tiempo para reflexionar, ni conocernos. Las sesiones de filosofía para niños son momentos que nos ofrecen precisamente este regalo: PENSAR. Además, se va construyendo las bases para pensar de forma crítica y estructurada. 

Durante las sesiones de indagación filosófica los niños “van entendiendo que es importante escuchar a los demás; no interrumpirlos, sino escuchar toda la idea para poder escuchar su postura personal”. De esta forma, los pequeños adquieren una habilidad fundamental para obtener buenas relaciones interpersonales: escuchar al otro.  

Los niños, dice Mónica, “se apropian en la medida en la que desarrollan la empatía y el respeto por los puntos de vista de otros que piensan de forma diferente. Cuando voltean a verte a los ojos para escucharte y tienen la calma de tratar de entender preguntándote, pidiéndote ejemplos, tratando de explicarse de la mejor manera”.

Entonces, ¿qué impacto tienen en los niños la filosofía? Mónica señala “yo creo que es el impacto que tiene cualquier acción educativa que se hace de manera intencionada y sistemática. Los fines que filosofía para niños propone son: pensar mejor para decidir mejor y ser la persona que tú quieres ser; y ayudar a generar en este mundo el tipo de relaciones sociales en las que queremos vivir”. Y esto, me parece, es fundamental para cualquier sociedad.

Finalmente, Mónica Velasco nos comparte una anécdota de esta práctica en el aula: 

“Hace muchos años, con un grupo de niños de sexto de primaria, los niños se cuestionaban cómo saber si aquello que creemos en el plano religioso es verdad. Y entonces se debatía ¿cómo saber si lo que creemos y lo que pensamos es algo verdadero cuando no tenemos una prueba científica de ello? Estuvieron dando diferentes argumentos, y uno de ellos fue que es importante que tú creas en aquello que te ayude a ser mejor persona y a vivir mejor. Este comentario de un niño de sexto año me impactó mucho. Y creo que muestra, de alguna manera, el papel que juegan las creencias en la vida de una persona y la importancia de respetarlas.

A propósito de esta misma discusión, algunos niños decían que ¿cómo podían creer en algo que no fuera verdad?, ¿qué sentido tenía?. Y entonces el argumento que presentaba otro de los alumnos era que había creencias que uno tenía por el conocimiento científico, pero que eran temporales. Porque después la ciencia avanzaba y resultaba que no era cierto. Daba el típico ejemplo de que la tierra era plana hasta que alguien propuso que la tierra era redonda, y después se ve que ni siquiera es redonda porque tiene otra forma que no corresponde a la redondez. 

Entonces, decían, puedes creer lo que quieras, pero luego surgen cosas que te hacen ver que estabas equivocado.  Otra niña decía “Yo creo que puedes creer en algo que te sirva, siempre y cuando no sea descabellado e ilógico”. Creo que estos dos comentarios de los niños son muy significativos para demostrar que niños a la edad de 11 años tienen los elementos necesarios para que les ayudemos a sacar sus propias conclusiones de manera responsable“. 

1 Comment

  1. Mil gracias por este espacio para hablar de Filosofía para Niños, aprecio mucho la amabilidad con la que se refieren a mi persona, pero sobre todo lo valioso de compartir la propuesta de Lipman y despertar el interés por conocerla.

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