Bosques y animales: todo en película

Por Lía Gutiérrez

Si un día quieres admirar paisajes naturales, pero simplemente no tienes ganas de salir ni al jardín,
descubre lo que el cine pensó para niños en estos casos.

A veces los directores de cine pueden gastar miles y miles de dólares en armar los escenarios para sus películas. Sin embargo hay algunos lugares en los que ya está todo hecho y son nada menos y nada más que los ambientes naturales. Las películas que siguen a continuación suceden en la naturaleza y nos hacen pensar sobre cómo se lleva el hombre con ella.

 

Primero recomendamos Tierra de Osos (2003), que a pesar de tratarse de una animación, recrea perfectamente los bosques del noroesteamericano y cuenta la historia de Kenai, un niño indio que para su desgracia, se convierte en el animal que más odia, ¡un oso! Sin saberlo, su hermano lo persigue para darle caza.

 

Otra historia que pasa en los bosques helados es Colmillo Blanco (1991) inspirada en la novela de Jack London. Un chico llamado Jack Conroy llega a Alaska por la herencia de su padre, pero no imagina que en la travesía por los fríos bosqueshará un peludo amigo mitad perro y mitad lobo.

 

Y hablando de niños que entablan amistades con animales, en Liberen a Willy (1993), tenemos a un chamacoproblemático, pero que es el único humano capaz de entender a Willy, una impresionante orca encerrada en un parque acuático.

Para terminar, aparece también Locuras en el Bosque (2010). Esta película trata de un ambicioso vendedor de casas con un proyecto egoísta: construir viviendas en pleno bosque. El problema es que para lograrlo, debe destruir todo el medio natural. Por supuesto que los simpáticos animalitos que lo habitan no están dispuestos a permitirlo y le hacen la vida de cuadritos al pobre vendedor.

 

Después de leer esto, lo único que tienes que hacer es elegir el sabor de tus palomitas y… cámara, luces, ¡acción!

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